Dueño del Tiempo

Días atrás, un queridísimo amigo y consiervo me obsequió un libro titulado Dueño del tiempo. Estaba a punto de colocarlo en la pila de libros para leer, cuando dispuse unos minutos para ver lo que decía su introducción. Me atrapó y decidí leerlo de inmediato (escribe José Luis). 

El autor te confronta con una realidad: “Si pudieras conseguir al menos 24 minutos adicionales por día y evitar las trampas del tiempo, habrías ganado unas 145 horas en un año, o seis días enteros. Dios creó el mundo en seis días y luego tuvo un día libre. ¿Qué podrías lograr tú?”. 

Me hizo pensar. ¿Cuánto tiempo perdemos en reuniones sin propósito, en colas interminables, en viajes al trabajo o en leer correos electrónicos inútiles y no deseados? Si pudiéramos ser ‘dueños del tiempo’ posiblemente seríamos más efectivos en el trabajo y obtendríamos mejores resultados. Por otra parte, si no controlamos nuestro tiempo otros lo harán por nosotros. “El trabajo, los amigos, la familia, los colegas, las empresas, los organismos públicos y la tecnología conspirarán todos para consumir tu tiempo, pero sólo si tú se lo permites”.

Ian Cooper, el autor del citado libro, dice que es posible controlar el tiempo en base a las siguientes premisas:


- Planifica donde invertirás tu tiempo. Si no organizas tu día a primera hora de la mañana, desperdiciarás el tiempo y no sabrás en qué. Recuerda que el tiempo puede ser usado pero no ahorrado, de modo que, ¡adminístralo prudentemente! Manejar tu tiempo es manejar tu vida.

- Coloca lo más importante en primer lugar. Encontrarse con Dios es la decisión más trascendental del día porque tendrás un mayor impacto con tu vida, en cualquier área que te desempeñes. Ten tu ‘cita’ con Él a primera hora del día.

- Realiza las cosas en orden de importancia. Las personas que hacen las cosas sin pensar, siempre corren el riesgo de perder el control de su tiempo. Haz una lista escrita de las cosas que tienes que hacer cada día, en orden de importancia y, táchalas a medida que las vayas realizando.

- Invierte tu tiempo en aquello que te trae mayores beneficios. Se dice que el 20% de nuestro tiempo produce el 80% de los mejores resultados. Identifica cuáles de tus actividades diarias, en el trabajo o en el hogar, te producen los mejores resultados e invierte más tiempo en realizarlas.

- No te olvides de ti mismo y de tu familia. Esto debe ser prioridad. No cometas el error de colocar las actividades profesionales o laborales en primer lugar y organizar lo demás en torno a ellas. ¡Todo comienza contigo y tu familia!

- Acepta que nunca tendrás todo hecho. ¿Alguna vez te has ido a dormir por la noche con una sensación de frustración por las cosas que no has logrado? Deja de atormentarte; tener todo hecho es una misión imposible. A la larga, cuando llegue el momento de que los otros rememoren tu vida, tú serás juzgado por lo que has logrado más que por lo que no has realizado.

- Sé organizado. ¿Cuánto tiempo pasas buscando cosas? ¿Puedes localizar ahora mismo alguno de los siguientes elementos en tu casa o trabajo?: - El candado de tu bicicleta que no has usado durante seis meses - El trozo de papel que contiene tus diferentes contraseñas de seguridad - Tu pasaporte - Las pilas de recambio para tu cámara - Tu partida de nacimiento - El número de teléfono de un posible cliente que anotaste en una reunión social reciente. Si no eres organizado, pierdes tiempo y el tiempo es oro.

- Anota lo que necesitas hacer y lo que necesitas recordar. Gran parte del estrés de muchas personas proviene de tratar de recordar lo que necesitan hacer, simplemente porque no lo anotaron.

- Vuelve a poner en su sitio lo que has usado. Si has sacado algo de un estante, archivo o armario, vuélvelo a poner en su sitio tan pronto como puedas.

- Mantén en orden tu escritorio o espacio de trabajo. Desecha la basura. Elimina lo que ya carece de utilidad y realiza copia de seguridad de todo lo que tengas archivado en tu computadora.


Para meditar y actuar

Medita en lo siguiente. Hay tres pájaros posados en una valla. Dos deciden irse volando. ¿Cuántos han quedado? ¡Tres! En realidad, decidir volar, no es lo mismo que volar; por lo tanto, la decisión de aprovechar mejor tu tiempo no es suficiente: tú tienes que poner en práctica todo lo que acabas de leer, de otro modo, nada cambiará. 

Última modificación: Wednesday, 18 de November de 2015, 13:36